Hablando de economía, la Sierra de Francia posee unas formas de vida ligeramente alejadas de las que se dan en otras partes de la provincia, recogida y aislada en invierno y abarrotada en gran medida por el turismo durante las fiestas y la época estival. La mayoría de los municipios poseen un sector primario estable, desarrollando su actividad económica en el ámbito de los recursos naturales, apicultura, ganadería, agricultura, actividad cinegética y otros aprovechamientos forestales como cortas, leñas, extracción de corcho y más recientemente micología.
Actualmente el auge del turismo rural y la mayor demanda de servicios especializados como casas rurales, hoteles, restaurantes, productos artesanos y cada vez más guías turísticos está haciendo que los pueblos de la Sierra vivan una nueva era, consiguiendo aunar viejas artesanías, tradiciones, etnografía, cultura y modos de vida que hacen que el visitante serrano no quede indiferente.
Actualmente el auge por el turismo de naturaleza ha conseguido reconvertir viejas callejas, caminos y sendas en auténticos senderos de arte y rincones naturales que dejarán perplejo a este nuevo turista, amante del medioambiente y sus auténticos habitantes. A continuación hablaremos de algunas rutas, rincones y lugares enigmáticos que deberían estar marcados en el cuaderno de visitas del turista de naturaleza.
En los alrededores del municipio más habitado de la Sierra de Francia, La Alberca, se encuentran zonas que merecen una visita con múltiples senderos y áreas que se comentan a continuación. Por el ejemplo, El Casarito, área de descanso donde se puede descubrir el impresionante castañar que lo rodea en el que habitan varios castaños centenarios. Además su acceso es muy fácil para personas mayores o niños gracias a sus pasarelas de madera.
También muy recomendable en las cercanías del Casarito y la Alberca es el Camino de las Raíces, con varias esculturas a lo largo del camino transcurre entre rebollares muy bien conservados, visitando la ermita de San Marcos restaurada recientemente y la Laguna de San Marcos, donde es fácil observar gran variedad de fauna y flora típica de estos ecosistemas.
Visita obligada merece el Monasterio de la Virgen de la Peña de Francia, a más de 1700 metros y en cuya subida se divisan espectaculares paisajes, como el Paso de los Lobos con vistas a varios valles que en otoño presentan gran variedad de colores. Hay que mencionar que la parte más alta de la sierra se encuentra cubierta por nieve y nieblas muy frecuentemente.
Otro rincón natural, recóndito y mágico es el Valle de las Batuecas, a través del cual se puede acceder mediante una ruta que sale desde el monasterio al chorro de las Batuecas. Esta ruta es de unos 7 kilómetros y se llega a una bajada de agua de unos 15-20 metros que nos deleita con un lugar idílico.
En la ruta del agua o camino del agua, ruta circular situada entre Mogarraz y Monforte de la Sierra, también podemos observar paisajes y cascadas de agua llamativas y que merecen la pena visitar. La ruta transcurre entre bosques de castaños, alisos, madroños, robles y algún pino. El agua está continuamente presente como sonido de fondo y parte fundamental del paisaje. Se van cruzando distintos regatos y riachuelos y en ciertas zonas aparecen los típicos bancales de las zonas serranas con cultivos de cerezos y olivos. Esta ruta busca unir arte y naturaleza, en ella aparecen un conjunto de obras de distintos artistas que a lo largo del camino nos invitan a hacer lecturas, a mirar de otro modo y a disfrutar desde la sorpresa.
Otra ruta en la que el arte está presente es la del Bosque de los Espejos, la cual tiene unos 9,2 kilómetros y transcurre de forma circular entre los municipios de San Martín del Castañar, Sequeros y Casas del Conde, en ella se puede ver la iglesia de Nuestra Sra. del Robledo y unos rebollares muy bien conservados.
Digna de visita es el Haya (Fagus sylvatica) de Herguijuela de la Sierra. Este municipio situado a la solana y a una altitud menor que sus alrededores permite la producción de cerezas, uvas y aceitunas, además de la existencia de pequeños robledales de (Quercus robur) y el famoso Haya, una de las más meridionales de la Península Ibérica hasta la cual hay un sendero bien marcado. Esta senda pasa al lado de un antiguo molino, denominado el Molino de la Dehesa del año 1752.
Para terminar, otro lugar interesante ya al límite entre la comunidad de Castilla y León y la de Extremadura es el río Alagón, en el límite entre Sotoserrano y la alquería de Riomalo de Abajo. Desde esta última, ya situada en Extremadura y después de un kilómetro escaso se llega a la zona del meandro del Melero en el Río Alagón. En la zona central del Meandro, perteneciente a Sotoserrano hay un eucaliptal. La imagen que se aprecia desde lo alto de la senda es sublime. |